Temporada de verano 2017


La llegada del calor nos obliga a exponernos, a andar ligeros de ropas que meses atrás nos supieron cubrir (en el sentido amplio de la palabra). Un frenesí masivo de desnudez se apodera de nuestras voluntades y fanatizados salimos a agitar el estandarte de la frescura, ese bien tan preciado de la época. Por momentos las altas temperaturas deforman el horizonte y vemos fugazmente un paisaje dantesco, reseteamos la vista con una rápida fregada de dedos y desaparece. Todo regresa a la normalidad, nos relajamos y sueltitos nos seguimos dejando ser.


4 comentarios:

Frodo dijo...

Muy bueno. Los límites se ponen difusos, no en sus trazos sino en su contenido.
Me gusta eso de no definir imágenes, sino de trazar apenas unas huellas difusas donde parece distinguirse (y a veces se distingue lo más bien) lo obsceno.
Me encanta la imagen de abajo a la derecha

Abrazo!

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Lo que más gusta del dibujo es esas piernas de mujer.

José A. García dijo...

Menos mal que te dedicas a dibujar y solo en menor medida a escribir, que si no nos pasarías el trapo a muchos de los que llevamos años intentando hacer algo con las palabras.

Saludos Sera!

J.

serafin p g dijo...

Frodo: parece que compartimos ese gusto por lo difuso, lo no tan claro, lo insinuado, claro que no siempre sale así, hay veces que la sutileza se pasa de largo y queda todo dicho.

Demi: la belleza femenina suele ser fija para el agrado general, me incluyo en la bolsa.

José: el único trapo que podría pasar sería para limpiar vidrios y de seguro con regulares resultados. Usted no intenta, hace, algo con las palabras, para beneplácito de quienes lo leemos.